 | |  Una JCE indolente y atrevida, Suprema Corte, Tribunal Electoral y Tribunal Constitucional en Comité Político del PLD - Nada que haga la Junta Central puede eliminar la desconfianza del pueblo serio y silente que espera unas elecciones limpias y transparen | |
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Una Junta Central Electoral y su Tribunal Supremo, controlado por dirigentes destacados del partido de gobierno, que no tienen escrúpulos para aprobar o rechazar lo que le conviene a sus intereses políticos, mueve a suspicacia y dudas en cualquier país del mundo.
Nada que haga esa Junta puede eliminar la desconfianza y el temor que existe entre la mayoría de los ciudadanos sobre las posibles maquinaciones del partido en el poder para violentar los resultados finales de las votaciones.
Les importa un bledo las consecuencias de un fraude con tal de seguir gobernando, aunque eso desencadene una crisis de dimensiones desconocidas como en el 1965 que ocasionó la Revolución de Abril.
El PLD tienen encuestas pagadas que dan como ganador a Danilo Medina, tienen el control total de la JCE, del Tribunal Electoral, del Congreso, de la Suprema Corte de Justicia y de la Corte Constitucional y tienen comprado a la mayoría de los medios de comunicación y a muchos empresarios y políticos asociados a sus turbios negocios, para oficializar ese fraude y desconocer el triunfo del PRD que tambien paga encuestas y cuenta con un equipo de hombres que no están muy claras sus actuaciones ante la sociedad.
ESA GENTE ESTÁ JUGANDO CON FUEGO.
Por eso hay que vigilar estas elecciones como nunca se ha hecho en la historia electoral de República Dominicana, porque estamos decidiendo entre consolidar la democracia, versus el peligro que representa un potencial fraude para instaurar una dictadura de partido.
Eso no invalida que si el candidato oficialista gana limpiamente y esa es la voluntad del pueblo, entonces que ese sea su destino.
Pero todo apunta en las calles a un triunfo de Hipólito Mejía, aunque puede ser que gana Danilo Medina, y eso obliga a los dominicanos, independientemente de su bandería política, a defender a brazo partido que las organizaciones de la sociedad civil participen como observadores de este proceso electoral.
Ellas conocen mejor que nadie las trampas y fullerías que se cocinan en una Junta Central Electoral controlada por el partido oficial PLD y dirigida desde el Palacio Nacional.
Hemos vivido muchos traumas electorales en el pasado y no sería la primera vez que el fraude manche un proceso electoral donde se juega la presidencia de la República.
Esta es una guerra política emocional entre dos partidos Socialistas fundados por un mismo hombre, el profesor y escritor Juan Bosch que ha sido manchado por los miembros de los dos partidos PRD y PLD que han sido parte importante de la destrucción de la democracia en la República Dominicana, convertida en Narco Estado, donde impera la Corrupción, el Crimen y la Impunidad.
Lo que nos sorprende es la actitud indolente y atrevida de la JCE con respecto a Participación Ciudadana y su rol como observador de estas elecciones. Ese rechazo inexplicable ahonda la desconfianza y muestra hasta dónde llega esta gente para imponer su voluntad.
Esta organización de la sociedad civil ha participado como observadora en las últimas 8 elecciones y lo ha hecho con absoluta transparencia y seriedad y uno se pregunta ¿Qué trama la JCE impidiendo que PC cumpla su rol de observador?
Pero lo más grave y carente de toda lógica es que la JCE, de una muestra de 1 MIL 225 observadores de los 3 MIL 805 sometidos por Participación Ciudadana, identificara a 188 de ellos con antecedentes criminales o vínculos políticos con el PRD. Y uno se pregunta ¿A qué partido pertenece el Presidente de la Junta y el 90% por ciento de su personal?
Pero donde la indolencia raya en lo ridículo y perverso es cuando incluyen el nombre de Juan Bolívar Díaz entre las personas sometidas a la justicia por tráfico de drogas.
No hay en ningún estamento del Estado, llámese JCE, Tribunal Electoral, SCJ, Tribunal Constitucional, Congreso Nacional y en el mismo gobierno, una persona que tenga la estatura moral de Juan Bolívar Díaz.
Y eso hay que respetarlo en este país, porque el día en que se ponga en tela de juicio la honestidad de gente como Juan Bolívar, mientras se aplaude y se glorifica a personas como Félix Bautista en los mítines del PLD, estamos a un paso de merecernos que alguien peor que Trujillo nos gobierne.